Cuando la carne necesite un refugio seguro, lo encontrará en la naturaleza. Brazos como ramas, piernas como troncos, y el silencio no es silencio sino la expresión más sonora del deseo terrenal. Aturdidos por el misterio (y más), dos hombres se rinden a su fuerte apetito por un polvo carnal, intenso y evanescente.
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